Los noventa
Leyendo esta entrada de succexxyy me puse a remembrar el MTV Latino de los noventa, cuando era un solo canal para toda Latinoamérica con varios VJ (Alfredo, Ruth, Gonzalo) y una programación interesante y variada. Recuerdo que programaba mi Betamax (joder, ¡el VHS llegó tarde a mi casa!) para grabar Headbangers Ball y Lado B (un programa que pasaban todos los días después de medianoche con los videos de las bandas de la explosión grunge y alternativas). Todos los las tardes veía Conexión.Los noventa, época en la que todos los chamos ladillábamos a nuestros padres para que se afiliaran a Cablevisión con su jugoso paquete de 24 canales (en mi casa teníamos sólo el paquete de 12). Cuando llegó a mi casa mi primera computadora no tenía mouse ni disco duro (!) y el sistema operativo corría con un disquete de 5¼”, y me la pasaba ocioso jugando Space Quest III (es la vaina más de pinga que he jugado).Las mañanas en RCTV eran con A Puerta Cerrada y las discusiones banales que formaba Marieta Santana entre comegatos y wapero. Las noches, en cambio, la programación variaba y se ponía intensa con Alerta: el programaba que reflejaba la miseria de un país que, mal que bien, era mejor que este de ahora.
Si no querías ver tanta crudeza, podías cambiar a Venevisión y entonces ver Sábado Sensacional (porque el súper le llegó años después, cuando ya no era nada súper) con Gilberto Correa tratando de entender cómo hizo la vidente española que llevó a la sección lacrimosa del programa para meter en una cesta satánica al hijo desaparecido de una invitada desconocida. «No, no es cesta… es secta satánica».
Claro, en esa época estaba de moda el satanismo y éste se asociaba con el rock… esto era malo, cosa de chicos drogadictos que se la pasaban en Bellas Artes, leyendo Urbe cuando era bueno, dirigido por Adriana Lozada y salía cada dos semanas o a veces demoraba más. En sus planas de papel muy barato anunciaban un toque de Zapato 3 o La Calle. Dermis Tatú hacía de las suyas en lugares como La República de Rockatanga o The Doors y si tenías suerte te podías conseguir a Cayayo o al artista de turno en el CCCT, el único gran centro comercial de Caracas.Aquellos tiempos, y pensar que apenas acabo de cumplir 26 años. Sin notarlo, el próximo año pasarémos a una nueva década y, entonces, diremos que los noventa fueron hace 20 años. No boten las cosas a la basura, conserven recuerdos: el futuro vendrá cuando notes que ya todo está desechado.

Los noventa

Leyendo esta entrada de succexxyy me puse a remembrar el MTV Latino de los noventa, cuando era un solo canal para toda Latinoamérica con varios VJ (Alfredo, Ruth, Gonzalo) y una programación interesante y variada. Recuerdo que programaba mi Betamax (joder, ¡el VHS llegó tarde a mi casa!) para grabar Headbangers Ball y Lado B (un programa que pasaban todos los días después de medianoche con los videos de las bandas de la explosión grunge y alternativas). Todos los las tardes veía Conexión.

Los noventa, época en la que todos los chamos ladillábamos a nuestros padres para que se afiliaran a Cablevisión con su jugoso paquete de 24 canales (en mi casa teníamos sólo el paquete de 12). Cuando llegó a mi casa mi primera computadora no tenía mouse ni disco duro (!) y el sistema operativo corría con un disquete de 5¼”, y me la pasaba ocioso jugando Space Quest III (es la vaina más de pinga que he jugado).

Las mañanas en RCTV eran con A Puerta Cerrada y las discusiones banales que formaba Marieta Santana entre comegatos y wapero. Las noches, en cambio, la programación variaba y se ponía intensa con Alerta: el programaba que reflejaba la miseria de un país que, mal que bien, era mejor que este de ahora.

Si no querías ver tanta crudeza, podías cambiar a Venevisión y entonces ver Sábado Sensacional (porque el súper le llegó años después, cuando ya no era nada súper) con Gilberto Correa tratando de entender cómo hizo la vidente española que llevó a la sección lacrimosa del programa para meter en una cesta satánica al hijo desaparecido de una invitada desconocida. «No, no es cesta… es secta satánica».

Claro, en esa época estaba de moda el satanismo y éste se asociaba con el rock… esto era malo, cosa de chicos drogadictos que se la pasaban en Bellas Artes, leyendo Urbe cuando era bueno, dirigido por Adriana Lozada y salía cada dos semanas o a veces demoraba más. En sus planas de papel muy barato anunciaban un toque de Zapato 3 o La Calle. Dermis Tatú hacía de las suyas en lugares como La República de Rockatanga o The Doors y si tenías suerte te podías conseguir a Cayayo o al artista de turno en el CCCT, el único gran centro comercial de Caracas.

Aquellos tiempos, y pensar que apenas acabo de cumplir 26 años. Sin notarlo, el próximo año pasarémos a una nueva década y, entonces, diremos que los noventa fueron hace 20 años. No boten las cosas a la basura, conserven recuerdos: el futuro vendrá cuando notes que ya todo está desechado.

posted : Monday, June 29th, 2009

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